La Numerología Cabalística y el Propósito de Vida - Artículos - Comprendiendo al Ser mediante el Árbol de la Vida Personal

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La Numerología Cabalística y el Propósito de Vida

Comprendiendo al Ser mediante el Árbol de la Vida Personal
Publicado por en Cábala Práctica ·


La numerología es el estudio de los números en su dimensión holística, es decir, del significado que trasciende los aspectos prácticos de la vida cotidiana e incluso, de las propias ciencias físicas. Los números están presentes en todos los planos de existencia, desde los más visibles y tangibles, hasta los más etéreos y sutiles, y dado que el ser humano comparte esta misma naturaleza multidimensional, es lógico que exista una permanente interacción con ellos a todos los niveles (físico, emocional, psicológico y espiritual).

Hay escuelas numerológicas de muy diversa procedencia, como la egipcia, la caldea, la china, la india, la pitagórica, la cabalística…, entre otras; aunque probablemente sean estas dos últimas, la pitagórica, con base 9 y la cabalística, con base 22, las más conocidas y empleadas para determinar ciertos rasgos de personalidad y los “caminos de vida” de cada persona. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, como cada una de ellas parte de una tradición filosófica, social, cultural o religiosa distinta, es comprensible que las atribuciones que estas asignan a cada número no sean siempre coincidentes. Esto no significa que una sea más correcta o certera que la otra, sino que simplemente existe una diversidad interpretativa que, cuando es integrada de manera constructiva, ello solo puede ampliar nuestros horizontes y enriquecernos de manera positiva.                                              
 
En esta ocasión voy a tratar la numerología cabalística, la cual parte de la relación que se establece entre los números y el Árbol de la Vida de la Cábala, un diagrama cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos (hay quien sostiene que fue un legado de la era atlante) pero que, posteriormente, los místicos del judaísmo emplearon para interpretar la creación del universo tal y como se describe en la Torah. También hay estudios que demuestran que la denominada Geometría Sagrada constituye el modo en el que la energía se organiza para generar cualquier forma de vida, des de las moléculas más elementales, hasta los planetas y las galaxias que inundan el universo; siendo la “Flor de la Vida” el patrón energético más importante, en cuyo centro se halla, precisamente, la figura del Árbol de la Vida.




 
Así vemos que la numerología cabalística, tanto contempla la sabiduría antigua de la Cábala hebrea, en cuanto a su interpretación cosmogónica de la existencia y métodos de cálculo empleados para determinar los valores numéricos de cada letra  (especialmente la guematría), como la atemporal Geometría Sagrada, que no solo demuestra que Todo es energía vibrando a diferentes velocidades, sino que cada número posee una frecuencia energética que le otorga un lugar determinado en los procesos de la Creación.  
 
El Árbol de la Vida se compone 10 esferas o sephirot (las dimensiones del Ser) y 22 líneas (o senderos de aprendizaje) que las unen, lo cual indica que el número 22 supone la totalidad de un ciclo, como 22 son las letras del alfabeto hebreo y 22 son también los Arcanos Mayores del Tarot (simbología cabalística). De este modo, cualquier cálculo numérico cuyo resultado sobrepase el número 22, habrá que reducirlo necesariamente a un número igual o inferior a este.




 
Por ejemplo, quien haya nacido el 26/11/1972 (2+6+1+1+1+9+7+2=29) obtiene como primer dato relevante la edad a partir de la cual decidió (a nivel álmico) iniciar su propio “camino de vida", y mediante su reducción a un número igual o inferior a 22 (2+9=11), obtiene el denominado “número de destino”, el cual nos habla del área de la vida (o una de ellas) que la persona ha venido a desarrollar a través de la experiencia vivencial.
 
Conviene aclarar, no obstante, que un solo número resulta del todo insuficiente para determinar con precisión el propósito de vida de una persona, del mismo modo que en astrología el hecho de haber nacido bajo la influencia de un signo del zodiaco, es un dato que solo puede proporcionarnos una información muy genérica e impersonal. Y si para la astrología es, en todo caso, el estudio de la carta astral lo que va a permitir profundizar en las confluencias planetarias que inciden en la vida de esa persona; para la numerología cabalística es el estudio del Árbol de la Vida Personal lo que puede proporcionarnos ese nivel de detalle, pues a menudo son varias las familias de números que inciden de manera significativa en la vida de una personas, además de otros muchos factores a tener en cuenta (líneas karmicas, ocultas, de infancia, de juventud, maestrías, cruces, bloqueos, etc.).
   
A continuación explico el significado esencial de cada número, en relación al propósito de vida que cada cual se ha propuesto resolver (a nivel álmico) en la presente encarnación.


Familia del 1: 1-10-19

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, desarrollar la iniciativa y la voluntad de acción. Se trata de personas muy emprendedoras, independientes, activas, creativas, innovadoras y a menudo incluso pioneras, que no les gusta ir a “remolque” de los demás, sino que prefieren tomar siempre la iniciativa, aun cuando ello suponga tener que entrar en un terreno inexplorado. Son personas muy valientes y decididas, que en armonía saben canalizar muy bien todo este torrente de vitalidad y energía creativa.
 
El nº 1 nos habla de personas con una gran actividad mental, con muchas ideas y proyectos rondando siempre por su mente, pero que al precisar de un proceso de elaboración interna que permita llegar a concretarlos, a menudo ocurre que por falta de perseverancia no consiguen llevarlos a cabo. Esto puede generarles cierta frustración y una sensación de no encontrar su “lugar en el mundo”. El nº 10 sigue hablándonos de movimiento y de cambio, pero en este sentido juega un papel crucial, porque también se refiere a esta capacidad transformadora que permite hacer descender la energía creativa del 1, hacia planos más externos y cercanos a la realidad física. Y el nº 19 es la consecución última de ese proyecto u objetivo inicial que ha acabado concretándose en el plano físico, siendo este un número asociado al éxito en general.
 
 
Familia del 2: 2-11-20

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos consiste en desarrollar la seguridad y la confianza en sí mismos. Deben confiar en su propia verdad. Se trata de personas con un alto poder intuitivo, sensibles, pacíficas, conciliadoras y muy espirituales, que acostumbran a huir de las confrontaciones externas, pero que cuando se ven envueltas en un conflicto que afecta a sus principios más esenciales, no dudarán en luchar como el que más para defenderlos. Son personas muy tranquilas, pacientes e intuitivas que, guiadas por esta energía intuitiva, saben lo que deben hacer en cada momento.
 
El 2 nos habla de misticismo, de espiritualidad, de conexión con la Fuente, con Dios, con la Conciencia Cósmica o como prefiramos llamarlo. La energía llega a través de este canal central que une a Kether con Tiferet, lo cual significa que la persona percibe la “verdad” de un modo un tanto abstracto, que hace que a menudo no sepa muy bien cómo expresarla, pero que resulta inequívoca para su corazón. El nº 11 es el que posee la capacidad de verbalizar esta “verdad suprema”, siendo este un número tradicionalmente asociado a los maestros, a los profetas y a los guías espirituales. El número 11 posee la fuerza y determinación para enfrentarse a un orden social, cultural o religioso preestablecido, que siempre opondrá resistencia a cualquier situación de cambio que pudiera poner en riesgo la perdurabilidad del status quo o del poder. El nº 20 es el que culmina la obra del “profeta" mediante la transcripción de ese conocimiento superior de un modo concreto, preciso y debidamente razonado.

Familia del 3: 3-12-21

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos consiste en “unir para comprender”. Uniendo conceptos desarrollamos una lógica que nos permite ir profundizando en todas las áreas de la vida, del mismo modo que a través de las relaciones personales y afectivas podemos realmente llegar a conocernos a nosotros mismos en profundidad. Se trata, por consiguiente, de personas muy sociables y familiares, interesadas en descubrir todo aquello que les genere inquietud y ganas de comprender. Tienen muy buenas dotes para la investigación y el estudio en general.

El nº 3 nos habla de una lógica superior encaminada a comprender cuestiones más profundas y elevadas, siendo este un número muy espiritual asociado a los “buscadores de la verdad” y al acceso a la sabiduría por medio del discernimiento. El nº 12 es el número de la reflexión, del pararse a pensar antes de tomar una decisión, del estudio detallado y minucioso de las cosas, aunque a un nivel más relacionado con aspectos científicos, sociales y filosóficos, que espirituales o metafísicos. El nº 21 es la culminación de esta unión de conceptos o ideas, alcanzando finalmente la comprensión de aquello se investigaba. Con el 21 aparece la “verdad desnuda” y es también, por consiguiente, la finalización de un proyecto, un curso, unos estudios y todo aquello que tenga que ver con la resolución de algo por lo que se ha trabajado.
 
 
Familia del 4: 4-13-22

 La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, la humildad y la aceptación. Se trata de personalidades fuertes, seguras de sí mismas, muy exigentes, perfeccionistas, carismáticas, trabajadoras y testarudas, que suelen imponer su manera de hacer las cosas sin tener demasiado en cuenta los puntos de vista, motivaciones o propuestas de los demás. Aquí encaja muy bien el arquetipo del “jefe”, puesto que es la persona que deberá ser capaz de ejercer su autoridad y liderazgo, para que un proyecto común pueda salir adelante.

El 4 nos habla de una persona que, gracias a su capacidad de trabajo y rigor, se convierte en un gran profesional que transmite confianza y estabilidad a las personas de su entorno (familiar, laboral…), pero a su vez, dado que también suele haber cierta rigidez mental, todos aquellos sucesos que se le presenten de manera imprevista, pueden llegar a ocasionarle muchos trastornos a diferentes niveles. Y así ocurre cuando aparece el nº 13, puesto que este es el número del cambio y la regeneración, que permita seguir avanzando hacia un nuevo orden de cosas. Generalmente es a través del 13 (rupturas matrimoniales, despidos, fallecimientos…), cuando el 4 suele “bajarse del trono” y aceptar que no todo puede ser controlado y que el hecho de no comprender, no significa que aquello no exista. Aquí se impone el perdón y la reconciliación con uno mismo, para que, de este modo, uno pueda lograr alcanzar la aceptación y la humildad que posee el nº 22, otro gran número maestro, que representa la culminación de un ciclo evolutivo o viaje de retorno.


Familia del 5: 5-14

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, aprender a gozar de la vida en armonía y equilibrio, contagiando su alegría y buen humor a todo el mundo. Se trata de personas más bien despreocupadas, optimistas, positivas, alegres y divertidas, con un gran potencial de felicidad, que solo puede verse comprometida cuando no son capaces de controlar los excesos y su natural tendencia adictiva. Son personas que tienen muy vivo al “niño interior” y que saben capear los temporales con una gran facilidad.

El 5 nos habla de una energía repleta de bondad y amor, que ansía la libertad y la fusión con lo divino (generalmente de manera inconsciente), lo cual demuestra que también el sentido del humor es una expresión de espiritualidad elevada. Este es también el camino de los contemplativos, quienes se maravillan con cada pequeño detalle de la creación, viendo a Dios en todo lo creado. Son personas expansivas y con una energía más emocional que mental, lo cual hace que a menudo tengan ciertas dificultades para poner juicio y limitar ciertas tendencias adictivas. El nº 14 conecta el mundo de los deseos con el verdadero Yo, donde reside el alma, por lo que cuando este número tira más hacia abajo (el ego) que hacia arriba (el alma), se incrementa el deseo de poseer, pudiendo hacer entonces que la felicidad acabe derivando en amargura. Cuando existe un 14 bien equilibrado, la personalidad conecta con el corazón apareciendo así el buen juicio, la cordura, la flexibilidad, la capacidad de adaptación y la empatía.

 
Familia del 6: 6-15

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, aprender a elegir y a renunciar; es decir, a hacer un buen uso de su libre albedrío y, al mismo tiempo, ser capaces de saber soltar o desapegarse, cuando llegue el momento. Se trata de personas sensibles, amorosas y serviciales, que disfrutan cuidando y ayudando a los demás.

El 6 nos habla de una persona cuyo destino parece estar ligado a otra (pareja, hijos, o incluso trabajo) y cuya vida va girando entorno a ella. El arquetipo que mejor describe al 6 es “la madre”, quien se desvive por sus hijos y esposo, tratando de darles siempre los mejores cuidados y atenciones. Pero como la vida está sujeta a un permanente cambio, llegará el momento en que habrá que tomar decisiones que impliquen tener que soltar, dejar ir o renunciar a aquello que siente como propio. Aquí aparecen los miedos, las dudas y los apegos que se le atribuyen al nº 15 y que, de no vencerlos, la vida puede llegar a convertirse en una especie de condena. El 15 también representa al ser humano que está atado a los deseos y a la materia. Cuando se vencen los temores la persona encuentra nuevas formas de expresar su amor y la vida recupera nuevamente su luminosidad.

  
Familia del 7: 7-16

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, aprender de los errores para no "tropezar dos veces con la misma piedra" y lograr expandir su conocimiento hasta las más altas cotas de sabiduría. Se trata de personas muy trabajadoras, honradas, nobles y leales, que poseen un elevado sentido de la responsabilidad.

El 7 nos habla de personas exitosas a razón de su inteligencia y ambición, que tanto puede orientarse a nivel externo (éxito profesional, poder, dinero…) como a nivel interno (desarrollo intelectual, conocimiento…), que en el ámbito espiritual es equiparable al arquetipo del “Iniciado”. El Iniciado es un estudiante avanzado en la comprensión de los misterios de la vida, que ha trascendido ya las limitaciones inherentes a toda creencia, filosofía, ciencia o religión, siendo en todo caso su estudio comparativo lo que le ha proporcionado este Conocimiento Superior. Pero no han sido pocas las caídas que ha sufrido el 7 a lo largo de sus innumerables existencias hasta llegar aquí, tal y como nos indica el nº 16, que simboliza los envites que nos da la vida una y otra vez hasta que aprendemos la lección. El 16 nos insta a la perseverancia y a la superación personal, de manera parecida a como los científicos aplican el método de ensayo-error, ensayo-error, hasta que acaban dando con la solución. Así es como el 7 ha logrado liberarse de la ignorancia y puede triunfar en todas las áreas de la vida.

 
Familia del 8: 8-17

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, aprender a mantener el “equilibrio” tanto a nivel interno como externo. Se trata de personas muy ecuánimes, justas y bondadosas que, a menudo, por no querer perjudicar a nadie acaban siendo ellas las perjudicadas. Son personas que saben integrar muy bien el conocimiento superior con los planos de realización personal.

El 8 nos habla de un aprendizaje a través de la relación con los demás, sobre todo a nivel de pareja, que es quien mejor hace de espejo, para mostrarle todo aquello que no logra ver de sí mismo. El 8 suele tener dificultades para establecer aquellos límites que le permitirán vivir en armonía, pues su tendencia dadora, suele llevarlo a unos extremos del todo nocivos, tanto para sí mismo como para los demás. Deben aprender a saber decir NO y mantenerse firme en su decisión. El caso contrario sería el de una severidad exagerada que podría acabar derivando en crueldad. Cuando se consigue mantener este equilibrio interno, todo fluye también entonces de manera equilibrada a nivel externo, tal y como nos sugiere el nº 17, que representa el movimiento, la fluidez, la inspiración artística y la creatividad.

 
Familia del 9: 9-18

La principal misión para los nacidos bajo esta familia de senderos es, aprender a conectar con el “maestro interior”. Se trata de personas muy sabias, prudentes y tranquilas que, a menudo sienten la necesidad de tener que “retirarse” del mundo para asimilar y entender mejor lo vivido y aprendido.
 
El 9 nos habla de la capacidad de introspección, de la meditación en solitario y del conocimiento profundo que se tiene de la vida, lo cual les proporciona una verdadera sensación de autosuficiencia. Son personas que disfrutan del silencio, del contacto con la naturaleza y de una alimentación sana. Ellos saben escuchar las necesidades de su propio cuerpo y hacer aquello que mejor les convenga. El nº 18 también nos habla de esta conexión la tierra y las energías de la naturaleza, aunque a un nivel más instintivo. El 18 fluye sin rigideces y se expresa a través del cuerpo en forma de arte, música, danza, sexualidad, etc. liberando así toda su energía emocional. La superación o autocontrol de estos instintos “animales”, es lo que permitirá otorgarle al 9 el calificativo de “maestro”.
 
 
AUTOR: Ricard Barrufet Santolària




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