Afrontar la Muerte - Comprendiendo al Ser. Conoce tu Árbol de la Vida Personal o Propósito del Alma

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Afrontar la Muerte

 
 



Afrontar la muerte
comprendiendo al Ser




Afrontar la muerte significa disponerse a reflexionar de manera profunda y serena sobre la impermanencia de todas las cosas, sobre el motivo de nuestra presencia en el mundo, sobre el significado que tiene para nosotros la vida y en última instancia, sobre la realidad de nuestra propia muerte.

Sabemos con certeza que morir es un viaje que todos deberemos emprender, pero a pesar de que nadie ignora esta realidad, pocos son quienes verdaderamente llegan a tenerla presente. Lo habitual es adjudicársela a los enfermos y a los ancianos quedando de este modo como temporalmente exentos, pero lo cierto es que desde el mismo momento en que nacemos ya tenemos edad suficiente para morir. Y sabiendo que nuestra propia muerte está garantizada, ¿por qué eludir constantemente una cuestión tan trascendental como ésta?, cualquier momento es bueno para pensar en ello y por sorprendente que parezca, esta reflexión solo puede aportarnos cosas positivas.

La muerte nos sitúa en el aquí y ahora, nos ayuda a recomponer nuestras prioridades y escala de valores, revaloriza de forma sorprendente todas nuestras relaciones afectivas, nos impulsa hacia una incesante búsqueda de respuestas que tanto alimenta a nuestro espíritu y nos aporta, en definitiva, un estado de mayor conciencia y felicidad.





Reflexionar sobre la muerte es disponerse a afrontar la muerte
, y cuando esto se hace de manera regular a lo largo de una vida, es como ir preparando poquito a poco un equipaje que para cuando llegue el momento ya estará listo y junto a la puerta. No habrá necesidad entonces de ponerse a buscar respuestas afanosamente. Todo estará dispuesto para que podamos partir con confianza, paz y serenidad.

Pero para las personas que se encuentren ante una situación de enfermedad terminal o de final de vida, afrontar la muerte tendrá sin duda un significado muy diferente. Aquí ya no se tratará de un acto reflexivo que aporte mayor conciencia a nuestras vidas, sino que supondrá enfrentarse a la realidad de una muerte que se percibirá más real y cercana que nunca.

En estos casos suele iniciarse un proceso muy similar al duelo (con sus cinco etapas más o menos bien definidas: negación, enfado, negociación, depresión y aceptación), que junto a un buen acompañamiento por parte de sus seres queridos, la comprensión espiritual que pueda llegar a obtenerse, ayudará sin duda a que este proceso discurra de un modo mucho más pacífico y armonioso.






Nuestra muerte física es inevitable, pero si en lugar de arrojarnos a un mar de temores y ansiedades vamos un poco más allá de esta evidencia biológica e indagamos con mayor hondura acerca de quiénes somos realmente y cuál es el verdadero propósito de nuestra existencia, tarde o temprano llegaremos a la inequívoca conclusión de que somos mucho más que un cuerpo y que no es posible morir por el simple hecho de que no es posible dejar de existir. Quien abrace con absoluta convicción una Verdad tan profunda y sublime como ésta, acabará sin duda por disipar cualquier sombra de duda que pudiera tener al respecto.

Todas las religiones, creencias y doctrinas espirituales nos enseñan
de un modo u otro a trascender la muerte. Y cuando una llega a integrar en su Ser la certeza de que existe una Realidad Superior, no tardará en descubrir que verdaderamente somos seres divinos, eternes e inmortales, que la muerte no existe y que en última instáncia Todo es Vida.


por Ricard Barrufet Santolària



 
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