Creencias y Fe - Conoce tu Árbol de la Vida Personal y Propósito de Vida

Vaya al Contenido

Menu Principal

Creencias y Fe

 
 





Creencia y Fe
la verdad del corazón




La historia de las religiones es tan antigua como la misma existencia de la humanidad. El hombre se ha sentido siempre muy vulnerable ante a los fenómenos naturales. Quienquiera que haya presenciado una fuerte tormenta con sus ensordecedores truenos, los relámpagos, el viento soplando con fuerza... es algo tan imponente, que no es de extrañar que en la antigüedad estos fenómenos fueran atribuidos al enfado de un Ser Supremo que habitaba en los cielos.

Así pasamos varios milenios tratando de agradar a los Dioses mediante todo tipo de rituales, sacrificios e invocaciones, con el único fin de obtener prosperidad y evitar su ira y poder destructivo. Pero con el paso del tiempo, el hombre fue abriéndose paso entre tanta ignorancia y desvelndo poco a poco todos los misterios fenoménicos.

Y paralelamente a la evolución de la ciencia,
grandes maestros espirituales como Jesús, Buda, Mahoma, Krishna, Lao Tsé... vinieron a este mundo a dar un impulo espiritual a la humanidad, originando de este modo las múltiples religiones que existen actualmente a lo largo y ancho del planeta. Así es que las respuestas que no consigue darnos la ciencia sobre las cuestiones existenciales, nos las da la religión en sus diferentes versiones, aunque eso sí, no se trata de respuestas empíricas sino de respuestas que requieren de la fe.





Y la fe es esa creencia firme que se tiene sobre la existencia de un Orden Superior que lo rige Todo y que nada tiene que ver con ese Ser al que adorábamos temerosamente en la antigüedad. Tener fe es creer en la existencia de una Fuente Creadora de Todo lo que Es a la que llamamos de muchas maneras cada uno según sus creencias, Dios, Alá, Brhama, Amor Universal, Uno, Todo, Absoluto... el nombre que utilicemos para referirnos a ello no es importante, lo importante es el hecho de creer en ello, de saber que hay algo más por encima de nosotros, que partimos de "él" y que al finalizar nuestro camino regresaremos a "él" como seres libres y realizados.

No es necesario seguir ninguna religión o doctrina en concreto para tener fe. Religión y Fe no tienen porque ir necesariamente de la mano, si bien es cierto que todas las religiones basan su credo en la fe, hoy día es muy habitual encontrar a personas no religiosas que sí tienen fe en algo que está por encima de ellos aunque no sepan muy bien cómo definirlo. La Búsqueda de nuestra propia Verdad es fundamental para no caer en una fe ciega a las enseñanzas que recibimos de pequeños o a lo que nos dicen que tenemos que creer puesto que ello en realidad ya no sería fe, sino mera credulidad.





También están las personas agnósticas o ateas. Ellas o bien niegan la existencia de un Dios como entidad superior o bien tienen tantas dudas al respecto que prefieren mantenerse al margen. Toda creencia o no creencia es muy respetable inclusive la de quienes niegan también la existencia del alma. La mentalidad cartesiana no deja de ser en realidad otro sistema de creencias basado en hechos y pruebas en el que se excluye todo aquello que no pueda ser demostrado de manera racional. Para estas personas la muerte es un final sin más, y a quien este vacío o salto a la nada le produzca terror, miedo obsesivo (tanatofobia), mucha angustia o ansiedad, quizás sería bueno que recibiera algún tipo de orientación espiritual o buscara información y apoyo en alguna de las muy diversas creencias espirituales y filosóficas.

La Búsqueda a través del razonamiento, indagando y discerniendo entre determinados estudios teológicos, teosóficos, metafísicos, de física cuántica, etc. puede llevarnos también a la aceptación de la existencia de una alma inmortal que no está sujeta a las leyes de la materia y que sobrevive a la muerte biológica del cuerpo físico.





La fe no se puede forzar ni simular, se tiene o no se tiene, aunque también es cierto que en muchas ocasiones personas que nunca antes la habían tenido, debido a alguna experiencia vivida o como resultado de su propia búsqueda, les surge de repente una Fe sincera que les cambia la perspectiva de sus vidas por completo.

Todas las religiones tienen sus propias escrituras, libros sagrados, profetas, maestros y santos que nos iluminan para que seamos mejores personas y obremos mejor ante las tribulaciones de la vida. Por eso es importante recalcar que todas ellas son buenas para el ser humano siempre que se comprendan correctamente y no se caiga en posiciones extremas. Lo verdaderamente importante es que cada uno siga las creencias que le aporten un mayor estado de Paz y de Esperanza ante la incertidumbre de la muerte. Aquellas personas que tengan una u otra creencia espiritual o religiosa afrontarán la muerte con mucha más Paz y Serenidad que aquellas que no la tuvieran.

Veamos lo que a grandes rasgos dicen las cuatro religiones mayoritarias sobre este tema:





El Cristianismo nos habla de la creación de un alma inmortal para cada ser humano y de la Resurrección al final de los tiempos. Jesucristo sacrificó su vida para liberar al hombre de sus pecados y gracias a él todo hombre que crea en Dios Padre y en su hijo Jesús, una vez fallezca será recibido por Cristo en el Cielo, lugar en el que permanecerá junto a él lleno de dicha y felicidad hasta el momento de la Resurrección final.

La biblia nos habla de un estado transitorio intermedio denominado purgatorio en el cual quienes hayan cometido malas acciones y no se arrepientan de ellas, deberán purificarse permaneciendo allí durante un determinado periodo de tiempo sufriendo la lejanía de Dios, hasta que se limpien sus almas y se les permita la entrada definitiva en el Cielo.  Y el Infierno sería el lugar al que irían quienes mueran en pecado grave sin arrepentimiento alguno y habiendo rechazado el perdón de Dios. El infierno supondría un castigo eterno y sin posibilidad de salvación, un concepto arcaico que en la actualidad tiene un significado más simbólico que literal.





Para los seguidores del Islam, la otra gran religión monoteísta, solo quiénes crean en un solo Dios, Alá, en sus escrituras sagradas y en el profeta Mahoma, podrán acceder al Paraíso eterno siempre y cuando sus acciones en vida hayan sido correctas y justas según lo establecido en el Corán. Existe también un Infierno en el que se padecerán los tormentos provocados por las malas acciones realizadas en vida, aunque su permanencia en él será limitado en el tiempo. El Corán nos habla de un alma inmortal que se crea en el embrión del niño y que no muere con la muerte física del hombre sinó que ésta servirá de cuerpo en el más allá para alojar a una nueva alma más sensible y sutil. En el nuevo mundo seguirá habiendo actividad pero sin fatiga ni dolor, solo existirá progreso y satisfacción adquiriendo nuevos atributos mediante nuevos sentidos más sutiles que permitirán una mayor contemplación de Dios. Para el Sufismo, la rama mística del Islam, sí llegaría a producirse finalmente la Unión con Dios.

Están también las dos religiones orientales con más adeptos que son el Hinduismo, politeísta y el Budismo, no teísta y a la que ellos mismos prefieren calificar como filosofía más que religión. Las dos son muy diferentes entre sí pero ambas nos hablan de la Reencarnación o Renacimiento como mecanismo necesario para la evolución del alma de cada persona, es decir que después de morir nacemos de nuevo en otro cuerpo para expiar nuestras culpas y malas acciones e irnos purificando poco a poco a medida que vayamos desarrollando y mejorando nuestras cualidades humanas.





Este ciclo de reencarnaciones no cesará hasta que limpiemos por completo todas nuestras imperfecciones e impurezas y estas sean transmutadas en Amor y Bondad. Podemos tener que emplear cientos de vidas para conseguirlo, pero una vez alcanzado ese grado de pureza espiritual quedaríamos libres de la necesidad de tener que regresar una y otra vez. Solo entonces podríamos volver a la tierra de manera voluntaria si así lo deseáramos y con el único propósito de ayudar a los demás en su camino evolutivo.

Esta Vida entre Vidas son los llamados bardos por los budistas y sería nuestra verdadera Vida puesto que es cuando experimentaríamos nuestra realidad más pura como seres inmortales y eternos.

Cabe decir que el interés creciente que suscita en Occidente el concepto de la Reencarnación o Renacimiento, como prefieren denominarlo los budistas, no tendría porque entrar en conflicto con la creencia religiosa que uno ya tenga, podría ser valorado como una posibilidad más a tener en consideración y en el caso de reconocerlo como verdadero se podría integrar en el propio código de creencias. De hecho, las estadísticas nos muestran como en Occidente, una tercera parte de los católicos practicantes declaran creer en la reencarnación. Para aquellos que estos conceptos les resulten desconocidos, extraños o disparatados les recomendamos que al menos los tomen en seria consideración antes de descartarlos.

Estas cuatro religiones son las que actualmente tienen más seguidores en todo el mundo y lo más sorprendente es que a pesar de sus muchas diferencias entre ellas, Todas coinciden en que el alma sobrevive a la muerte del cuerpo físico, en que es inmortal y eterna, que en realidad nunca morimos y que solamente cambiamos de estado para recuperar nuestra esencia primordial.


por Ricard Barrufet Santolària




 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal