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Visiones del más allá

 
 


         

  

Visiones del Más allá
Experiencias cercanas a la muerte





Por Más allá nos referimos a lo que viene después de la muerte y para describir los instantes siguientes a la muerte física nada mejor que remitirnos al testimonio que nos han dejado los millares de personas que han tenido una Experiencia Cercana a la Muerte.

Muchos de ellos vivieron esta experiencia en un hospital siendo atendidos por médicos y enfermeras que presenciaron, y así lo certifican los expedientes médicos de estos pacientes, un estado de muerte clínica (parada cardiorespiratoria y encefalograma plano) durante varios minutos antes de ver como súbitamente recuperaban las constantes vitales.

Lo que vivieron estas personas no es fruto de ninguna alucinación a pesar de que algunos médicos así lo sostengan aduciendo a la falta de oxígeno en el cerebro o a una segregación masiva de endorfinas. Prueba de que sus percepciones visuales y auditivas eran reales son los múltiples casos en los que los pacientes aún estando ya clínicamente muertos podían escuchar perfectamente las conversaciones de los médicos e incluso podían ver y reconocer a personas que vinieron más tarde y que se encontraban situadas en una posición totalmente inalcanzable al campo visual del lugar en el que se encontraba su cuerpo.





Las personas que han vivido este tipo de experiencias no solamente pierden el miedo a la muerte si no que suelen darle un importante giro a sus vidas al comprender que la muerte no existe. Ellos saben con certeza que una vez liberados del cuerpo físico la vida continua.

Estas experiencias
son relatadas por personas de todas partes del mundo con muy diversos orígenes culturales y religiosos lo que incrementa significativamente su credibilidad. Prácticamente todas ellas coinciden en una serie de características comunes como son la agradable sensación de paz y bienestar que las envuelve por completo pudiendo ver y escuchar todo lo que sucede a su alrededor.





Se reconocen a ellos mismos fuera del cuerpo y lo observan desde arriba sin ningún tipo de apego hacia él. Tienen una perfecta claridad de pensamiento y
se les aparece un sendero o túnel frente a ellos con una radiante Luz que se vislumbra al final y hacia la que se sienten atraídos. Esta visión suele venir acompañada por la de familiares y amigos ya difuntos que vienen a su encuentro para recibirlos así como por sus guías espirituales e incluso santos o maestros a los que adoraron en vida. Llegados a este punto muchos de estos testimonios explican como se resistían a tener que regresar nuevamente a su cuerpo en el momento en que se les decía que tenían que hacerlo por no haber llegado todavía su momento.

Es interesante observar como por lo general este retorno a la vida supone tan ingrato esfuerzo a estas almas que por unos instantes ya se veían libres de su cuerpo y de sus vidas. La explicación más sencilla que se desprende de ello es que nuestro estado natural y nuestro verdadero hogar está en el Más allá como almas libres, en el plano físico estaríamos solamente de paso para crecer, aprender y evolucionar a nivel conciencial.





La posibilidad de que seamos algo más que nuestro propio cuerpo es una cuestión que pertenece exclusivamente al ámbito espiritual, no existen respuestas racionales a este tema más allá de las creencias de cada uno y en última instancia a la propia conciencia.

Viendo lo que nos dicen todas las religiones y tradiciones espirituales y esto significa hablar de creencias de varios miles de años de antigüedad en las que millones de personas (de conciencias) han creído y siguen creyendo; todas ellas nos exponen una continuación de la vida en otros planos, dimensiones o mundos que se encuentran más allá del que conocemos.

La propia ciencia, que tan alejada se ha mantenido durante siglos de las religiones, hoy día comienza a aceptar la existencia de ciertos fenómenos que les resultan inexplicables desde un razonamiento empírico como pueden ser las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte).





Y si nos referimos a los hallazgos de la Física Cuántica, campo de la ciencia que descubre a las partículas elementales (quarks, leptones, bosones...) que constituyen la materia y demuestra que la materia es energía condensada vibrando a una determinada frecuencia, por lo que se deduce que cada uno de nosotros somos un sistema de energías en distinta vibración contínua... además de todas sus teorías sobre mecánica cuántica de espacio-tiempo, manifestaciones físicas que surgen de un "vacío"…  y otros muchos conceptos que escapan a la mayoría de las mentes humanas pero que en cambio coinciden sorprendentemente con lo que ya nos venían diciendo los místicos de todos los tiempos.

Con toda esta nueva información científica nos vamos poniendo en situación de aceptar cada vez con mayor seguridad que realmente no somos nuestro cuerpo. El cuerpo físico con todos sus componentes sensoriales y orgánicos no es más que el vehículo que utiliza nuestro Ser para venir a este mundo a compartir, amar, vivir... pero que una vez concluida nuestra estancia aquí, volvemos a nuestro verdadero Hogar con todo lo aprendido.





Tenemos miedo a la muerte porque tememos a lo desconocido. No recordamos de donde venimos, si lo recordáramos quizás este miedo desaparecería aunque se nos haría más difícil centrarnos en la vida presente. Todos tenemos la capacidad de superar estos miedos a través de la búsqueda espiritual y del discernimiento para darnos cuenta de que vivimos en varios ámbitos de la realidad.

Podemos acceder a toda esta información a través de la conexión que seamos capaces de establecer (meditación, yoga, relajación…) con nuestro Ser Interior, nuestro Verdadero Ser, ese Ser eterno e inmortal que está libre de Egos y apegos y que es el portador de toda la sabiduría adquirida a lo largo de toda nuestra existencia.

Según algunas tradiciones espirituales lo que nos sucede cuando morimos es que nos despojamos de nuestro cuerpo físico y accedemos al plano astral, un plano más sutil pero tan real como pueda serlo el físico.





El plano astral lo conocemos bien puesto que es allí donde vamos cada noche mientras dormimos y es en este plano en el que podemos reencontrarnos con nuestros seres queridos ya fallecidos. Existen más planos de existencia además del astral a los que progresivamente iríamos accediendo según fuera nuestra voluntad y nivel de conciencia, siendo estos cada vez más sutiles y elevados.

No es fácil conseguir disipar por completo nuestro miedo a la muerte y tampoco superar la pérdida de nuestros seres más queridos. El vacío que nos produce su asusencia puede resultar muy intenso y doloroso. No obstante puede resultar de gran ayuda el conocimiento de todo lo que acontece en el más allá, del proceso que sigue a la muerte física y en última instancia del significado de nuestra propia existencia.

Recordar lo que nuestro Ser Interior ya sabe, permitirá transmutar nuestro miedo a la muerte en una aceptación serena, y que el dolor que sintamos por la pérdida de un ser querido, pueda transformarse más fácilmente en una comprensión consciente y llena de amor.



por Ricard Barrufet Santolària






 
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